miércoles, 28 de octubre de 2009

APUNTES ACERCA DEL GÉNERO MASCULINO



En esencia
Todos los hombres
son
unos mandriles


Unos más ilustrados que otros
Pero en esencia
Mandriles
sólo mandriles


Creánme, sé de lo que hablo
Hay evidencia empírica
Voy a sus baños
Escucho lo que conversan
Los veo salir sin lavarse las manos


Todos los hombres
son
unos mandriles
Yo tampoco

Mauricio Feller

A VECES VOY





A veces voy
a cafés
con piernas


Acaso usted
¿los prefiere
cojos?


Mauricio Feller

MI NIÑO


Retrato: Mami      Autor: Ana Celia Quintana


Niño hermoso que llegaste a la vida
desde mis entrañas.
Niño aprendiz de sabio que te acoges a mi sombra;
te cobijas en mis enseñanzas; en mis caricias; en mi amor.

En tus juegos infantiles,
delatas la felicidad que sientes,
felicidad de ser mío; de estar conmigo;
de compartir tantas cosas.

Me sigues de atrás,
recorres mis caminos recorridos.
Trato de evitarte el camino malo;
el camino empedrado; el camino mal trazado;
pero sólo tú sabes si sigues exactamente mis pisadas
o continuas por una senda distinta,
incluso mejor que la que yo te presento.

Eres mi continuación; eres yo en miniatura;
tus ojos; tu sonrisa; tus gestos me reflejan como un espejo;
pero eres tú.

Personita maravillosa, con tu llegada
le diste un vuelco a mi vida,
llenándola del más puro amor;
del mas limpio y sano amor.
Amor de madre.




Irma Pavez Carmona
Febrero 2009

UN SILENCIO RIMBOMBANTE


PINTURA: Escucho tu silencio    AUTOR: Rodrigo Martin

Un silencio rimbombante, circunda la plaza. Madrugada trasnochadora y ni de chiripa una chomba para calentar el frío; ni un paleteado transeúnte a quién pedirle monedas, ni una farmacia de turno –botica diría mi agüela- donde, con la chiva de una pastilla que tomar, pedir agüita. A lo lejos un maricueca travesti, ataviado como vieja pituca, revenido y bamboleante, muestra sus escuálidas piernas a la soledad impenitente de la aurora avecinante; un chupete de guagua, adornando la acera para recordar la vida y la pesadez gratuita del dolor en el mate, gritándome en chitón por un poquito de algo; cualquier cosa; tal vez un bocinazo o una palabra, mejor dinero o un pedazo de pan.

Mala, muy mala pasada la del surmenage que me agarré estudiando como enajenado; abandono de hogar, abandono de estudios, abandono de mí, abandonado al azar de las esquinas, buscando cualquier cosa, lo que puede significar eso y nada; como en Barcelona, cuando arrimado al calorcillo triste de la heroína y jeringa a la vena, jeringueando seguido -cada vez que el efecto bajaba- las venas amoratadas de mi soma triste. La rehabilitación de mi corta estadía en esos parajes de paraíso – infierno, fue menos doliente que este asomarse a esta otra nada.

Y sucede que con esto del cerebro copado y la cognición limitada, no me acuerdo donde vivo, y doy vueltas y vueltas por la misma plaza, las mismas calles, por que intuyo, me parece y creo, que es por aquí, pero no me acuerdo y espero memorarlo pronto, no siempre me pasa, solo con el copete y los pitos…mala mezcla para mi ya, mala mezcla, tengo que dejarlo, porque no es primera vez –me parece- que no es la primera que me pasa, y me da la impresión que hace rato –mucho rato- que esto me sucede, por mis zapatos rotos, mi barba larguísima, los ojos curiosos de los niños en el día y las miradas huidizas de las mujeres, pero sobre todo, por las monedas que me tiran o me pasan y porque no tengo idea de cómo me llamo, ni de cómo me hablo.

Y me da pena y me da risa, cuando me sucede como ayer; cuando una anciana cabizbaja y triste se detuvo largo rato a mirarme y me preguntó mi nombre y no pude contestarle –porque no me acuerdo- y me lo preguntó muchas veces y en un llanto –que me dio pena- me dijo que tenía los ojos de su hijo, perdido hace tantos años; y me siguió dando pena, porque aunque era una anciana, tenía –ella también- los ojos de mi madre.

Que son los que llenan –ahora- este silencio rimbombante que circunda la plaza.



cuento
 CLAUDIO CAMUS




EN – S Í- MISMADO


PINTURA: Bolero 4      

Ensimismado,
Con las pulsaciones navegando en ventiscas arreciantes,
Expectante y trasnochado,
Con la emotividad cargada de silencios,
Amurrado en sordina de cometas,
Barruntando el cotidiano quehacer de oficina atribulada,
Me quedo descentrado, doado y melindroso,
Me busco,
Sin
– como siempre -
Encontrarme.
CLAUDIO CAMUS


PORQUESINOMÁ


PINTURA:  Camino recorrido     AUTOR: Oscar Reynaldo

Porque sí no más,
Aparecen estas ganas de juntar convenciones,
De hilar como vengan estos signos signados,
Porque sí no más, para deletrearte despacio
En esta conjunción de naderías
Y arrimarme quieto y cabizbajo,
En el silencio que conoces a tus señeras señas;

Porque sí no más,
En una mañana -parecida a otras-
Pero distinta porque es otra, porque sí no más,
O tal vez, por que ayer
Entre etílicos vapores humo, música y sonrisas,
Te encontré más hermosa que nunca,
Por qué si no más,
Para acicalar mi mutismo entre tus ojos desnudos,
Porque sí no más,
Para declararte de Nuevo lo que siempre te declaro,
Y que ahora no digo,
Para que sepas que yo sé que lo sabes,
Por qué si no más.



DE NUEVO NO MÁS,
Con la impertinencia de siempre,
Esta urgencia desmadejada de apretar cuadraditos impresos,

De nuevo no más,
Como cuando el por qué sí no más
Y auparme a tu costado,
Encaramado en tu risa,
Suspirando tu piel;
Porque si no más
Y de nuevo anclado en cada poro de tu piel,
Arrimadito y crónico,
Con mi alma desmigajada
En el contoneo de tu canto,

Porque sí y de nuevo,
Me renuevo cantándote,
Recitándote mi habilidad oral,
Mi lengua hábil -te echa de menos-
En el encerrado ciclo, de esas horas que me faltan para verte,
Cuando tu ausencia es ahora.



CLAUDIO CAMUS


PRIMAVERA EN OTOÑO


PINTURA: Lluvia de soles     AUTOR: Gisel Franquet

Primavera,
en otoño que florece
tras una lluvia de estrellas coloridas,
formando arcoiris de flores perfumadas,
rosas rojas que llenan el centro del otoño.


Se suceden las mariposas
agrupadas en retorcidos pensamientos
Piensan en los dibujos
de las alas de las mariposas.


Se esconden, aparecen,
inhalar y exhalar
¿y si no inhalo? me pregunto yo,
será para ver la estrellas formando el túnel aquel
o será que es necesario terminar de exhalar
para volver a inhalar.


¿qué será?, no sé
IRMA PAVEZ


MI CASA ERA UN BARCO


PINTURA: Barcas en la Playa        AUTOR: Vincent Van Gogh

Y desde allí,
En encierros de mar,
Intuía los langûetazos del agua
En el cuerpo de la tierra;

Y desde allí, adiviné,
La obsesión del mar
Por lamer la tierra;

Y desde allí descubrí,
....que los temblores
Y las volcánicas erupciones
Son los orgasmos de la pachamama
CLAUDIO CAMUS



AUN NO ME ENCUENTRA



Hoy anduvo la vida
buscando entre mis cosas
revolvió papeles y recuerdos
le dejé las ventanas abiertas:
y arrastró su luz cuadrada por el suelo y los muros
y se tendió desnuda en mi cama


La vida se revolvió
sorprendida al no encontrarme
y buscó por mis calles
por mis plazas
despertando los rocíos
los surtidores de riego
y los perros vagos


No me encontró porque salí temprano
con las últimas estrellas
con los últimos aires frescos del alba,
andaba por ahí reclamando
mi derecho a estar vivo
recogiendo los últimos ebrios
las últimas putas solas
los primeros pedigüeños de las micros
los primeros sueños de futuro


Andaba respirando el primer ajetreo
de los andamios y panaderos
de los jilgueros y zorzales


La vida no me encontró
porque ya estaba vivo
ganándole a la vida


Hoy la vida no me encontró
al igual que la muerte aún no me halla
porque estoy jugando a estar vivo.


Hoy la vida no me encontró,
la encontré sonriendo
somnolienta
en el rostro de mi niña.


Jaime Franulic, oct-2009




1994-1995-1996.................


Pintura: Salto decidido
Autor: Eustaquio Carrasco

Hemético, repelente, desperdigado, arrancando,
oculto en bambalinas trágicamente ordinarias, sumándome al colectivo, indistinguido, en arranques solitarios, errabundos, en búsquedas fracasadas, con la profecía autocumplida, “gatillando a mil”, en la verba disoluta. 

En abusos de engatusador, desperdigado, nuevamente, contando nada.
En violento ejercicio inocente, torvo y vacilante, escudriñador enceguecido, constreñido de espacios.

Inmerso en el nido de rufianescos caracorbata, adintelado en sus dominios, dedicado a contestar fónicos mensajes, en intentos de descubrir ese ha-ser del baile en pos del “éxito” al como atemporar espacios oteando ajenos zarpazos, intrigado por ajenos decires, espectando la danza de los negocios, el ansia ansiosa del dinero, el aferramiento al acumular, la ausencia de solidaridad, el aprovechar al otro, el usar al próximo prójimo, el estrujar la oportunidad; ese no soltar el penique, acaudalarse a costa cualquiera, la pena de la deshumanización; la des-ilusión, la necesidad de justicia, la valórica existencia deshilachada.

Con los tímpanos destemplados, agostados de oralidades incoherentes,
el sofisma disfrazado, las ocu-recu-rrencias vestidas, ornadas de pseudo sapiencia,
las palabras enmascaradas.

Y vamos, hasta el cansancio, el agotamiento de la gotosa siquis, mirando de frente,
con la certera certeza de habitar el verbo correcto, de no haber tras-pasado, del autolímite costoso,
en la inmolación de respetar al otro, con la contestada pregunta persistente entre ser víctima o victimario.

Y desvelado por pálpitos insistentes, con dudosas convicciones royendo las neuronas, engatusado por augurios de vidente, de arúspice empecinado, redomado y triste,
con la decadencia de fin de siglo agostada en cada yema yemosa, escuchando a lo lejos las miradas lascivas,
contemplando impotente el retruécano del engaño, la desconfianza emergente de los poros,
el asqueo de sucias constataciones.


CLAUDIO CAMUS